Groucho Marx decía que la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnostico falso y aplicar después los remedios equivocados.
Dudo que Macri o su grupo de ex egresados de Cardenal Newman lo hayan visto o leído. O si así fue, al menos, lo hayan entendido. Quizás, tal vez por alguna especie de repulsa que les genera apellido del gran Groucho.
Pero bueno, parece que si han logradoafianzar una vieja manera de calificar cuando alguien piensa, cuestionar y/o (en el peor de los casos) protesta. Y es decir que “X” situación esta “politizada”.
Pero sería un error limitar esta visión en lo que pasa en la ciudad de Buenos Aires. Que cada cual chequee su gobernador e intendente, aca por ejemplo Gustavo Posse, y verá que piensa igual. Pero claro que no son inocentes.
No me preocupa tanto lo que ellxs piensen, que nunca fue un misterio sincerémonos, sino la reproducción infinita de pequeños Macri, Posse, Feinman y un largo etc. (por nombrar los ejemplos más estereotípicos) que viajan día a día en el tren, comparten trabajos o aulas con nostros. Aquellos con los que no se puede hablar. Aquellos que están convencidos. Que están felices de sus vidas grises y de no ser políticos, porque eso es vivir tranquilos y felices.
Si algo ha logrado la falsa democracia es convencer a la inmensa mayoría de que esto, tal cual lo vemos, es lo mejor a lo que podemos aspirar y que la política es un jueguito de zar que se ejercita cada cuatro años en una aula de una escuela de barrio. ¿Y la política de ellxs cual es?
¿Cómo meto a Luciano Arruga en esa política de Derecho Humanos Cristina? ¿Mauricio tu política es pasarle topadoras a una huerta, cerrar un Hospital Psiquiátrico de niños o cagar a palos a un linyera previo envió de sus “posesiones”- léase la ironía- a una compactadota cuando no hacer listas negras de pendejos? Pero esto excede los nombres propios, lo que dice el diario. Sos hijo de puta o no. Y Están quienes, respiran hondo, cuentan hasta diez y salen (o salimos) a aplastarnos llenos de felicidad en la Linea B en hora pico. Sonríe, Dios y los políticos te aman.
Delegar no es hacer política. Eso se llama sumisión.
La primera vez quevi la picadora de carne devorando alumnos en la película The Wall tenía 8 años. Ni idea de que iba el argumento, ni que era Pink Floyd ni cuanto embolsaba Roger Watter por gira. Pero siempre me atrajo esa escena, por morbo o por familiaridad.
Tras varias pasadas por la picadora, acá estamos, usando las herramientas que ellos nos dieron. Perplejos, domesticados y educados desde sus aulas. Haciendo lo que querían que haga. Curas, dirigentes estudiantiles, Rectores, Ministros, Iglesias, Partidos, escuelas. No, no necesitan reformas. No necesitan más maquillajes para estirar la agonía de la autonomía de nuestros cuerpos y mentes. La que sus doctrinas y programas, la que el Sistema Educativo, religioso o laico, público o privado, no pueden encasillar. Donde está mal visto decir “No sé”. ¿Y ustedes que saben? Si los pibes salen de la secundaria diciendo que de política no saben o no les importa, les aburre. Vamos perdiendo. Pero ganamos un empelado del mes.
Mi curiosidad, mi capacidad de asombro, el juego que nos hicieron dejar en la puerta aquel primer día de clases no se puede mendigar. Los buenos modales no hablan de nuestra educación, sino de nuestra docilidad, de nuestra obediencia. Y aunque pataleemos un poco, no han cambiado mucho las cosas.
Las Instituciones educativas nos muestran un camino plagado de competencia, exigencias extremas y desprecio por la solidaridad, salvo excepciones de aquellos que se animan a cuestionar entre sus paredes. Entonces ¿Porque creerlas mejorables? No deben existir más. Sin jefes, ni castigos, ni exámenes, ni Sarmientos inmortales, ni tomando distancia, ni rezando ni con netbooks. Monumento de los privilegios. Donde el saber no se comparte sino que se tira por al cara del otro, para sostener sus miserias, donde el consumo es extracurricular y estigmatiza sin horas libres.
Pero claro está, una vez más estoy pensando en voz alta, sin poner el cuerpo y en el lugar del cómodo crítico.
A diferencia de The Wall, podemos tirar abajo mil muros que nada cambiará, porque como decían Los CRASS, el sistema está hecho de personas y no de ladrillos. Seamos los verdaderos maleducados de este mundo bienpensante.
Empecemos por desaprender nosotros mismos lo aprendido.
Gracias a Facundo Chaucha Bianco que nos vino a visitar y a divagar sobre el 1ero de mayo... Dicho sea de paso puede visitar los espacio (altamente recomendados) deEsquivando el exitoyMiedo Escenico
Tantas cosas quedan por analizar cuando escuchamos la autómata frase “Feliz año!”. De todas maneras ni intenta gastarse uno en cuestiones existenciales como desentrañar el significado de la felicidad, si es que eso tiene alguna importancia. Pero tal vez si esa otra costumbre (porque si hay algo que nos enseñan de chiquito son los usos, abusos y costumbres) de aferrarnos a lo cronológico, que no es más que otra barrera, otro límite, otra frontera que nos ata.
Que viene bien para balances, es probable. Que nos permite mirar sobre nuestros pasos, es cierto. Que nos controla a cada momento, no hay dudas.
Crono y Chronos se cree que no eran la misma deidad aunque para ahorrar tinta y confusiones, se los fusione. La primera deidad griega, padre de Zeus (único hijo que zafó de ser devorado por este), reinó se dice en una época en la que no hacían falta las reglas y las leyes. Luego vinieron sus hijos a poner orden en ese despelote inadmisible. Y todos felices en el Olimpo. Lo primero es la familia.
Crono era, claro, el Dios del tiempo de los humanos, es decir de los calendarios, las estaciones y las cosechas. Pero vaya paradoja, el tiempo pasó, los campos son propiedad privada y su fruto de la sociedad rural. Que ya no le ruega por mejores cosechas, porque bajo el ala del cristianismo todo va mejor. ¿Quién podría negar la santísima trinidad Dios dinero, Padre fuerzas armadas y el espíritu santo de los banqueros? Sólo los ateos del PCR, que siempre se hacen un lugarcito para ayudar su causa… tal vez. (Todos sea por el trabajo.Aunque a nadie le gusta producir)
Luego los romanos lo adaptaron a Saturno (que no es el ex puntero de Gimnasia, Huracán y Boca) y volvió a controlar nuestro preciado tiempo.
Por otro lado estaba Chronos, dios incorpóreo que nada tenía que ver con el titán que había castrado a su padre en la lucha por el poder (¿Entendés lo que es la lucha por el poder?). Pero paradójicamente tenía que ver con el control del tiempo, aunque en este caso, el eterno, el movimiento de los astros, los cielos y demás cuestiones. Parece que de tanto en tanto se hacía un rato para procrear y entre otros fue padre de Caos (que claro era mujer. Lo desconocido es mujer ¿o creían que no era una familia patriarcal?). O sea… ¡el caos deriva del tiempo! ¿Y? Este caos era considerado un hueco vacío. Hoy hablamos de completo desorden. Y nos da miedo. Claro que nos da miedo el caos. ¿Qué puede haber entre las destrucción y la creación sino caos? ¿Por qué entonces cambiamos su concepción de aquel hueco vacío a ese pavor por el desorden? ¿Esto es orden? ¿Acaso no estaremos interfiriendo en el medio del caos y preferimos hacernos los boludos? Que miedo…. ¿Y como hacemos para evitar el caos que es el tiempo? Ya está: Lo dividimos en casilleros, en números y más números. Como los del programa 100. 101, etc. etc….. ¿Nos da miedo pensar en que cuando arranquemos la última hoja de ese almanaque porno nada haya cambiado? ¿Desde cuando éramos bebes llorones hasta ahora, grandes señores cobardes? ¿Y quien más que nosotros mismos para saber eso? ¿O quién sino? ¿Un psicólogo? ¿Un periodista? ¿Un político? ¿Un Papa? Nuestros Cronos modernos… Muchas preguntas… no hay tiempo de preguntas para el tiempo… y encima fue un Papa el que nos dice si llegamos o no a fin de mes, si me viene o no me viene, ¡Ay hoy cumplimos 15 años de casados!, hace un mes que cortamos, me tengo que jubilar, ya estoy en edad de vivir solo…. Y así…. Y así…. Y nos morimos.
Claro… ¿un Papa decíamos? Fue el tal Gregorio XIII, el que dispuso que hoy nos deseemos un “próspero y productivo y consumista y digno de la vida del confort años nuevo” (porque quiere decir todo eso la frasecita…. No se sientan aludidos, va con onda… no se). Él. El representante de ese Dios que no admite competencia en la Tierra. El que nos apura el reloj para la mejor vida. Total aca ¿Qué otra cosa que agachar la cabeza y obedecer? No hay tiempo de placeres… salvo estos pequeños resquicios entre producción y producción.
Ven que siempre están ellos atrás de nuestras vidas, ni a que hora me levanto puedo decidir…. Puto tiempo… igual el caos siempre se las puede arregla para zafar…. Feliz año nuevo … en este desencuentro que es la vida… ni el tiro del final nos va a salir.
¡Como si se pudiera matar el tiempo sin insultar a la eternidad!
- No hay peor olor que el que despide la bondad corrompida.
- Casi todas las personas viven la vida en una silenciosa desesperación.
101 dalmatas en escena y todo tipo de fenómenos donados por el inadi para festejar estos 101 programas. Los Invisibles festeja a lo grande. como a Joe y a Luca le hubiese gustado
(el programa anterior esta siendo revisado por un organo de contenidos y pronto estará en su mesa)
La palabra “cultura” deriva del latín colere, que significa cultivar, cuidar, preservar. El primero en referirse a ella en el sentido de cultivar el espíritu, mejorar las facultades intelectuales y morales, fue Cicerón. Se ha sugerido que quizás los romanos inventaran el concepto para traducir la palabra griega paideia. Según Hannah Arendt los romanos concibieron la cultura en relación con la naturaleza y la asociaron al homenaje y respeto a las obras pasadas. “Culto” comparte raíz con cultura. Todavía hoy, cuando hablamos de cultura nos vienen a la mente esas ideas de naturaleza trabajada y monumento del pasado, aun cuando la realidad haga mucho que no tiene nada que ver.
La cultura como esfera separada de la sociedad donde se ejercita la creación libremente, como actividad justificable en sí y por sí misma, es una imagen idealizada. Su autonomía tiene un momento falso. La cultura pasó por las cortes de los reyes, se alojó en los monasterios e iglesias, fue protegida por los mecenas de los palacios y los salones. Cuando éstos la abandonaron la compró el burgués. El goce de la cultura ha sido el privilegio de la clase ociosa, liberada de la obligación de trabajar. Hasta el siglo XVIII la cultura fue patrimonio de la aristocracia; después, ha formado parte del acervo de la burguesía. Los escritores y artistas han tratado de preservar su libertad manteniendo independiente el proceso de creación, viviendo ellos mismos al margen de las convenciones sociales, pero a fin de cuentas es el burgués quien paga por el resultado final, es decir, por la obra. El burgués le pone precio, tanto si le complace como si le provoca y da pasmo. Tanto si sirve para algo como si es perfectamente inútil. Para el burgués la cultura es objeto de prestigio; quien la posee asciende en la escala social. La demanda de la clase dominante determina pues la formación de un mercado de la cultura. Para el burgués la cultura es un valor como los otros, un valor de cambio, una mercancía. Incluso las obras que rechazan la condición de mercancías, cuestionan la cultura mercantilizada e imponen sus reglas son también mercancías. Su valor consiste precisamente en ser rupturistas, ya que impulsan la renovación, esencial para el mercado. La cultura en conflicto con la burguesía es la cultura burguesa del futuro.
(...)
El tiempo “libre” es tal sólo de nombre. Nadie puede emplear su tiempo libremente si no posee los instrumentos adecuados para construir su vida cotidiana. El tiempo llamado libre existe en condiciones sociales de falta de libertad. Las relaciones de producción determinan absolutamente la existencia de los individuos y el grado de libertad que han de poseer. Esta libertad se ejerce dentro del mercado. En su tiempo de ocio el individuo desea lo que la oferta le impone. A más libertad, mayor imposición, o sea, más esclavitud. El tiempo libre es ocupación constante; es pues una prolongación del tiempo de trabajo y adopta las características del trabajo: la rutina, la fatiga, el hastío, el embrutecimiento. Al individuo la diversión le viene impuesta no ya para reparar las fuerzas gastadas en el trabajo sino emplearlas de nuevo en el consumo. “La diversión es la prolongación del trabajo en el capitalismo tardío” (Adorno).
La cultura entra en el campo del ocio y se convierte en cultura de masas. Si la sociedad burguesa clasista utilizaba los productos culturales como mercancías, la sociedad de masas los consume. Ya no sirven para perfeccionarse o para mejorar la posición social; su función es la de divertir y pasar el rato. La nueva cultura es entretenimiento y el entretenimiento es ahora la cultura. Se trata de distraer, de matar el tiempo, no de educar y menos liberar el espíritu. Divertirse es evadirse, no pensar, por consiguiente, estar de acuerdo. Así se hace soportable la miseria de la vida cotidiana. La cultura industrial y burocrática no enfrenta al individuo con la sociedad que reprime sus deseos, sino que doma el instinto, embota la iniciativa y acrecienta la pobreza intelectual. Busca estandarizar cambiando al individuo por un estereotipo, el que se corresponde con el súbdito de la dominación, a saber, el espectador. La cultura industrial convierte a todo el mundo en “público”. El público por definición es pasivo, procede por identificación psicológica con el héroe televisivo, con la vedette, con el líder. Son los modelos de la falsa realización propios de una vida alienada. La imagen domina sobre cualquier otra forma de expresión. El espectador, no interviene, hace de bulto; tampoco protesta, más bien es el decorado de la protesta. Es más, si las conductas rebeldes se vuelven moda cultural es porque la protesta se ha vuelto mercancía.
Fragmentos de "Los avatares de la mercantilización de la cultura" - Miguel Amoros
Esta banda para mi (que no saben quien soy) sale como piña. melodias como no hay otras.
1. sixteen again 2. nothing left 3. promises 4. lipstick 5. do it 6. isolation 7. palm of your hand 8. ever fallen in love 9. energy 10. libertine angel 11. last to know 12. playing for time 13. totally from the heart 14. i don't mind 15. turn off the screw 16. thunder of hearts 17. fiction romance 18. love battery 19. harmony in my head 20. time's up
los programas entre el 20 de enero y el 3 de febrero (e incluso el del 17 de febrero) no lo podremos subir por haber sidos victima de la censura comoellos.
No, mentira. Ellos y la prensa monopolica nos chupa
en realidad se cago la compu que graba y con ella los programa. Igual no se pierden nada
El texto anterior fue con el que abrimos el programa #4 de Invisibles, por recomendacion de Mr. T (Su nombre se divulga pura y exclusivamente al aire de hincha pelotas que somos nomas)
Mr. T esta en Paris ahora, y por tres meses no nos estará acompañando en el estudio. su cuota sabia y oportuna, ironica y sinsentido se extrañara. pOr eso el texto de Hermann Hesse. Algo de eso hay por ahi... de lobo estepario.
y como fotos de el no hay (hay pero no queremos poner) ponemos la de su alterego
Tiene mucho de Bill Murray (o Bill Murray mucho de él, nunca lo sabremos)
P: Yo me acuerdo cuando fue el boicot contra las compañías de celulares, vi caras de pánico… diciendo: “¡¿Cómo no voy a usar el celular por dos días?!”… si chango, antes no se usaban los celulares…
JM: Es que se les va la vida en eso…
T: Buen, pero antes las madres estaban preocupadas toda la noche, cuando salían sus hijos
JM: Pero igual con celulares se drogan sus hijos señora eh… perdón que lo digamos así… pero bueno
(Minutos después)
T: ¿No tenemos una casilla de SMS para que manden “Gaby_Alvarez” al 2020?
(Esto habría, salido al aire. sepan disculpar las molestias ocasionadas)
P: También hay que terminar con el mito de que uno tiene que tener calor todo el año, ¿porque hay que entrar a un lugar en remera cuando afuera hace 2 grados bajo cero?…¡¡ si hace frío hace frío!!
T: Lo que pasa que es otra mentira importada de la social democracia sueca…